30 de enero de 2016

Reseñas relámpago (I)


Llevo sin actualizar el blog tantos meses que no sé ni por dónde empezar. Y para quitarme ese miedo de encima lo mejor que puedo hacer es un breve repaso de los últimos libros, películas, cómics y discos que me han acompañado estos meses. Sin más preámbulos procedo a la primera entrada, dedicada a algunas de esas películas.

Puro vicio
Reconozco que esta es una película de difícil asimilación. Basada en una novela de Thomas Pynchon, lo más probable es que sea malinterpretada como una fallida trama policíaca en torno a una desaparición, que divaga sin rumbo, con personajes que transitan por la pantalla sin explicación aparente (para ello es necesario un segundo visionado), y unos golpes de humor heredados de El gran Lebowski pero muy pasados de rosca, como si toda la maría, crack y caballo consumidos por los personajes traspasasen la pantalla y afectasen a la percepción de lo que vemos.
Pero nada más lejos de la realidad, se trata de una historia de amor encubierta, una crítica feroz a unos EEUU embebidos en la guerra de Vietnan, a la pérdida de valores y referentes morales tras la desilusión y caída del movimiento hippie, a la corrupción de las instituciones públicas, la especulación inmobiliaria y la consiguiente destrucción del entorno e imagen idealizada de la liberación sexual. Uno debe enfrentarse a ella no centrándose en resolver un misterio que realmente nunca importa, sino analizando lo que subyace, lo que no se cuenta directamente al espectador.
Sí, sé que suena pretencioso y aburrido, pero no lo es para nada. Una película en la que perderse, entendida como un viaje a otro tiempo, y en la que disfrutar de su increíble banda sonora, su estupenda fotografía y la dirección del mejor autor norteamericano actual, Paul Thomas Anderson, así como de la actuación de un increíble (como siempre) Joaquin Phoenix.

Frances Ha
Tierna película en torno a una joven ya cerca de la treintena (lo cual nos puede servir para reflexionar sobre hasta que extremo se está alargando en nuestra sociedad este concepto), cuyas expectativas laborales y vitales no se han visto correspondidas con el canon impuesto por su entorno, y que deberá aprender a priorizar sus esfuerzos y enfocarlos de una forma más realista.
Lo que viene a venir diciéndose de toda la vida madurar, pero sin renunciar por ello a su personalidad, cándida y un tanto ingenua, que no le hace ver que debe plantearse dejar una profesión, la danza, en la que no destaca para dedicarse a aquello en lo que sí tiene talento (la coreografía), o para aceptar que no puede depender emocionalmente de otras personas cuyas vidas deben asentarse en otras direcciones, sin por ello renunciar a su compañía o aprecio.
Dicho así de nuevo suena todo muy sesudo, pero es bastante divertida y desenfadada, con una influencia muy clara de la Nouvelle vague, y no solo por el efectivo uso del b/n o cierto viaje a la capital francesa. Banda sonora muy apreciable, con una escena de la protagonista bailando Modern  Love de Bowie por las avenidas de Nueva York que es para enmarcar.


Lo que hacemos en las sombras
Probablemente una de las comedias más divertidas que he visto en mi vida, el 90% de los gags (básicamente la película es una acumulación de estos) funcionan a la perfección, logrando un equilibrio muy difícil entre el humor más cafre y la caracterización de personajes sin caer en la mera parodia. Rodada con cuatro duros y algunos de los actores protagonistas de esa maravilla de serie llamada Flight of the Conchords, esta película neozelandesa reivindica un tipo de humor muy cercano al de los mejores Monty Phyton, pero aplicado a una trama que gira en torno a un grupo de vampiros (cada uno de ellos perteneciente a un periodo histórico distinto, contrastando y jugando con sus comportamientos y valores ante diferentes situaciones) que conviven bajo un mismo techo y se adaptan lo mejor que pueden a la vida moderna.
Esclavos humanos deseosos de obtener la inmortalidad por sus servicios, grupos de licántropos que darían para un spin-off, zombies y brujas se juntan en un cóctel donde se utilizan todas las referencias a los vampiros más típicas pero aplicadas a cosas muy mundanas de nuestro día a día.





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