19 de septiembre de 2015

Reseña: En costas extrañas, de Tim Powers.


¿Qué tienen en común Piratas del Caribe y Monkey Island? Vale, sí, ya es un tópico recurrir a las citadas obras para recomendar este libro, que sirvió de inspiración a ambas. Pero oye conmigo funcionó, y aquí estoy reseñándolo. Se trata de la mejor novela que he leído sobre piratas tras La isla del tesoro* y sus principales virtudes son las siguientes:

1. Una recreación histórica del Caribe del siglo XVIII fabulosa, detallada y documentada, con una capacidad asombrosa de mezclar realidad y ficción. Está catalogada como novela de fantasía histórica, y es muy placentero descubrir cómo va hilando los acontecimientos reales con la trama, tras mucha verosimilitud de por medio. Pero si esto os da igual y habéis venido aquí buscando emociones fuertes, grumetes de agua dulce, id al segundo punto.


2. Divertida. Mucho. Y cafre, pues se las hacen pasar putas al protagonista constantemente, al borde de la muerte o la inanición, y nosotros bien que lo disfrutamos. Podría relataros multidud de momentos demenciales, pero creo que es mejor que los descubráis por vosotros mismos. Pero oye, ¿qué pasa si me da mucha pereza leer, el verano (estación ideal para sumergirnos en sus aguas infestadas de barcos piratas fantasma que levitan sobre el agua) ya ha pasado y no tengo tiempo suficiente? Pues nada hombre, pasa al punto tres, allí está tu lugar.

3. Corta. Breve. Y lo breve, dos vec... Lo que quiero decir es que se lee rápido, y el único fallo que se le puede atribuir es condensar demasiados acontecimientos en tan poco espacio, dejando atrás un mundo y personajes, como ese capitán Barbanegra, que darían para muchas, muchas más obras. Pero no las hay, y eso le honra a nuestro amigo Tim.


4. Fallos, que los tiene, son un desarrollo de personajes algo pobre, ya que apenas hay reflexiones sobre la vida interior de su protagonista (en parte consecuencia del ritmo tan trepidante), así como unos personajes femeninos arquetípicos (lo cual no descartó que sea una crítica premeditada), y unas descripciones en ocasiones un tanto pesadas, y un final algo atropellado.

5. Pero no dejéis que este cínico pseudocrítico os enturbie el juicio mediante artes oscuras obtenidas en los confines de los pantanos de Florida, acometed la lectura con vuestras espadas o muñecos de vudu en el regazo, panda de titiriteros, cocineros, antiguos gobernadores inmortales, defensores de la armada inglesa o jóvenes inocentes cuya camadería con unos piratas siempre al borde de la insubordinación os dejarán patidifusos tras observar que la estupidez y mezquindad humana no conocen límites, y de haberlos, Tim Powers ya se encarga de delimitarlos.


Por último decir que podeís encontrar una edición en bolsillo por tan solo seis euros, un chollo vaya, y con Las puertas de Anubis, obra del mismo autor (e igual de recomendable) por otros ocho. Yo no me he arrepentido.

*Obviaré que he leído pocas más a pesar de tan atractiva premisa.

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