3 de agosto de 2015

Reseña: Entrevistas breves con hombres repulsivos.


La primera reseña que hago de un libro y tiene que ser este. Manda bemoles. Y ni siquiera se trata de una novela, "tan solo" es una selección de cuentos. Y digo tan solo porque miedo me da ponerme con La broma infinita, su obra más aclamada, de unas (preveo) infinitas 1200 páginas, después de la complejidad que es capaz de encerrar aquí en unas pocas decenas. Que para cualquier otro autor que no se llame David Foster Wallace o uno de sus maestros, Thomas Pynchon Don DeLillo a la cabeza, no supondría ningún reto intelectual esta extensión, pero entonces no estaríamos hablando de uno de los mejores escritores norteamericanos de principios de siglo XXI, perteneciente a una de esas odiosas etiquetas llamada postmodernismo, y tristemente fallecido en 2008 tras ahorcarse a sí mismo cuando no pudo soportar más todas esas penalidades y miserias del ser humano que con tanta socarronería desmitificaba para sus lectores.

No tengo ni idea de qué decir ni de cómo expresar lo desconcertado que me ha dejado este autor. Desde hace tiempo me ponía ojitos en las librerías, reclamando mi atención como autor maldito y predilecto entre los gafapasta, aunque en verdad pocos le hayan leído. Sucede un caso similar con el autor antes citado, Pynchon, del cual leí Vicio propio sabiendo que era su novela más accesible, y aún así me costo mucho digerirla*. Esto me hizo dejar apartado a Foster durante una temporada, y reconozco que compré este libro casi al azar, sin saber si era una de sus mejores obras**, después de la busqueda infructuosa de un cómic que llevarme a la boca.

Me veo obligado a confesar que he odiado algunos cuentos, o lo que es peor, han llegado a aburrirme sus juegos lingüísticos y los he dejado sin terminar, cosa que jamás hago cuando me enfrento a un ataque de Morfeo reclamando mi presencia en su reino. En esos momentos me decía a mí mismo que al ser tan cortos, un día que estuviese muy aburrido ya volvería a ellos, pero sé que es mentira. Y en verdad tan solo son unas pocas páginas, de las aproximadamente 400 del tomo, pero aún así me jode sobremanera.
De este hecho saco la conclusión de estar ante una recopilación de escritos de una época, intercalados con las Entrevistas breves con hombres repulsivos, cuyo título define a la perfección su temática, siendo espectadores de las distintas excusas, prejuicios e inseguridades de toda índole (lo que casi siempre quiere decir sexuales) de hombres mundanos en distintas ciudades de Estados Unidos, sin ningún tipo de relación argumental entre ellas. Arena de otro costal es la temática, cuyo hilo conductor es tenue pero tenaz: la grotesca naturaleza humana diseccionada a partir de personajes e historias que rayan lo ridículo.


Ahora es cuando debería coger el libro, ir al índice y ponerme a hablar de cada cuento de forma pormenorizada. Pero como considero que eso sería hacer trampa, y esta opinión debe sustentarse tan solo en aquello que ha impreso su tinta en mi endeble pergamino (PALABRA CLAVE: mente), trataré de daros una idea general de las historias breves que más me han llamado la atención.

Al principio del tomo podemos apreciar una mofa hacia los premios literarios (PALABRA CLAVE: Nobel de literatura) a través de un autor consagrado mientras bebe un refrigerio tumbado en una hamaca de su piscina, y de cómo a partir de esta única escena, F.D.W va añadiendo detalles descriptivos, a menudo mediante la repetición de términos, que van enriqueciendo al personaje en matices cada vez más patéticamente divertidos y tristes al mismo tiempo. Esta es una clave que a su vez se irá repitiendo en otros relatos, la mezcla de lo trágico con lo cómico.

Otra narración/cuento/relato breve destacado es uno de apenas un par de páginas en el que nos cuentan como un hombre de familia intenta regalar trastos viejos de su casa, provocando la suspicacia de los interesados, cuyos malos modales le llevan a poner precios al azar, lo cual conlleva un cambió de aptitud importante en estos, sintiéndose ahora los pujadores afortunados por las grandes gangas que se llevan. La moraleja es inexistente como no podía ser de otra forma, o queda a expensas del lector.

Ejemplo tipo número I: Un padre en su lecho de muerte trata de confesar lo que nunca ha podido: que es el único capaz de ver la maldad que subyace en su hijo, en como le ha arruinado la vida a su mujer, consumiéndola, y con ello su matrimonio. Este hijo es admirado por la sociedad, incapaz de ver detrás de su máscara de fingido buen ciudadano, inteligente y considerado.

Ejemplo tipo número II: Una mujer le hace con mucho ahínco felaciones a su marido pero no se siente satisfecha con su matrimonio, en su fuero interno cree que él no disfruta de sus relaciones conyugales, y por el camino deja victimas como un ex novio a quien cuestiona sobre estas inseguridades, y a quien dejó por los mismos términos, cuando él estaba absolutamente prendado de ella. Este es el cuento/relato breve/ narración con el final más optimista de toda su literatura*** y aún así no se puede considerar un "final feliz".

Un hombre que consuela a una hermosa mujer que ha sido plantada en el aeropuerto por un capullo, y que es recogida por este capullo aún mayor; un hombre que narra sus citas con mujeres a las que en un determinado momento les suelta una coletilla para saber si les gusta ser azotadas; una lúcida conversación sobre la liberación sexual e igualdad que disfrutan las mujeres en la actualidad y cómo esto se enfrenta a su convicción interna de cómo en realidad deben comportarse para no ser denostadas por la sociedad; una descripción exhaustiva de unos retretes de un lujoso edificio desde el punto de vista del hombre que debe acomodar a los usuarios siendo su misión lo más discreta posible; una mujer deprimida y sus tribulaciones; cómo un hombre pasa de acostarse con una hippie por pura atracción física a sentirse profundamente conmovido y "enamorado" de ella tras narrarle esta cómo salvo su vida al ser capaz de tener una comunicación espiritual con un violador tras ser secuestrada mientras hacía autostop, viendo este (narrador) cómo a partir de unas proclamas de amor y paz de la new age que consideraba estúpidas, ella ha sido capaz de hacer algo más útil, real y profundo que él (narrador) en todas su relaciones de pareja... así a bote pronto estos son algunos ejemplos que se me ocurren, y con los cuales me despido recomendándoos la lectura de este original escritor, capaz de los mejor cuando hila ideas genuinas y de lo peor cuando se embarulla en juegos del lenguaje y experimentaciones, pero siempre con algo interesante que transmitir. Que no os de miedo, sed abiertos de mente y atreveos a entrar en su fascinante mundo.


E.B. nº 28, II - 1997
Ypsilanti, Michigan (Trasmisión simultánea)
K.: Qué es lo que quieren las mujeres de hoy. Esa es la gran pregunta.
K.: Y no olvidemos que a esta contradicción se la añade la nueva feminista-barra-posfeminista de que las mujeres también son agentes sexuales igual que los hombres. Que está bien ser sexual, que está bien silbar los culos de los tíos y ser agresiva y perseguir lo que quieres. Que está bien ir follando por ahí. Que para la mujer de hoy es prácticamente obligatorio ir follando por ahí.
(…)
Que se espera de ellas que estén sexualmente liberadas y que sean autónomas y enérgicas, pero al mismo tiempo son conscientes de la vieja dicotomía entre la chica respetable y la zorra y saben que hay chicas que siguen dejando que las usen sexualmente debido a una falta básica de respeto por sí mismas.
E.: Sí, exacto, y saben que como mujeres están programadas por la naturaleza para tener una visión más altruista y más a largo plazo del sexo y a pensar en términos de relaciones más que en términos de follar simplemente.
(…)
Pero al mismo tiempo ellas están bajo una presión biológica increíble que las obliga a buscar pareja, aposentarse, tener hijos y criarlos, y si no, léete el rollo ese de Las normas, e intenta explicarme por qué es tan popular (…) El discurso esquizofrénico de los medios, por ejemplo, Cosmopolitan: por un lado tienes que estar liberada y por otro asegúrate de encontrar marido.
K.: No, lo que quieren es experimentar una pasión tan enorme, abrumadora, poderosa e irresistible que anule toda culpa, tensión o remordimiento que puedan sentir por traicionar las responsabilidades que perciben como suyas.
(…)
En el fondo quieren un hombre que vaya a ser tan abrumadoramente apasionado y poderoso que sientan que no tienen elección, que su historia los supera a ambos, que pueden olvidarse por completo que existen las responsabilidades posfeministas (…) abrumarlas con tanta pasión que eso les permita creer que no pueden hacer nada para evitarlo, que el sexo no ha sido una cuestión de elección consciente y que en última instancia si ha habido alguien responsable es el hombre.
E.: Porque piensa en ello: si fuera realmente imposible, ¿dónde estaría la especie?
K.: La vida siempre encuentra su camino.

*Visualizar su reciente versión cinematográfica de Paul Thomas Anderson,  maravillosa adaptación de un escritor inadaptable durante 50 años, a cargo de uno de los más grandes directores actuales, si no el mejor, como avalan MagnoliaPozos de ambición, Boogie Nights The Master. Seguramente no seréis capaces de apreciarla si os la tomáis como una versión fumada pero pasada de rosca de El Gran Lebowski, en lugar de como un canto de amor a una época de idealismos que desaparece en pos de una visión cínica de la realidad, desde el punto de vista de un detective a quien lo que menos le importa es resolver el caso, en su búsqueda impertérrita del amor, todo esto sin sonar tan impostado y cursi como aquí queda patente en mi paupérrima capacidad de redacción. Si esta nota a pie de página os parece larga, esperaros a ver las del amigo Foster, algunas ocupan la práctica totalidad de la página.
**Únicamente me basé en que era su obra posterior a La broma infinita, y en que quería una selección de cuentos para ir haciéndome a su escritura, como os recomiendo a vosotros si os queréis acercar a él. Sus artículos periodísticos recogidos en otros volúmenes también tienen muy buena prensa, pues disecciona muchos aspectos de nuestra sociedad sin excusarse en unos personajes a los que deba dotar de entidad, pero reconozco que mis prejuicios hacia este género me impidieron hacer caso a esas sabias voces. Yo no tenía pensado homenajear así a D.F.W, pero sin pretenderlo me veo imitándole mal y descaradamente. No me hagáis caso, él es mucho mejor, y menos gratuito (casi siempre).
***Por lo que a mí concierne sí lo es de esta recopilación, del resto no se deciros, es información que recuerdo haber adquirido de otras críticas a Entrevistas breves con hombres repulsivos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario