9 de mayo de 2015

Top 20 cómics.


Los cómics son para mí una expresión artística de las inquietudes que obcecan a sus autores, permitiéndonos simpatizar con sus personajes a través de un lenguaje pictórico-literario basado en una secuencia de viñetas.

Después de esta pedante descripción, cosecha propia improvisada al momento (para más información consultar los libros divulgativos de Scott McCloud: Hacer cómics y Entender el cómic), procedo a enumerar con una pequeña descripción las lecturas que más me han marcado.


Es posible que poco a poco vaya dedicándoles entradas de forma pormenorizada a cada una de ellas. Además voy a englobarlos en diferentes apartados al final de esta entrada para facilitar su identificación por si os interesa algún género en concreto.


The Sandman


Uno de sus primeros grandes momentos.

El cómic de Neil Gaiman para la editorial DC supuso una revolución en el mundo del mainstream al ser el buque insignia del sello Vertigo, creado a posteriori del inicio de la obra para serializar esta y otras minucias como La Cosa del Pantano de Alan Moore o Hellblazer, todas de un marcado carácter independiente, dejando de lado a superhéroes y centrándose en tramas adultas y reflexivas dentro de un marco fantástico o de terror.

La historia ya es conocida por todos: Morfeo y sus siete hermanos, llamados Los Eternos (y que representan distintos aspectos de la condición humana como el deseo, la muerte, el destino...) son una pandilla de deidades (en realidad conceptos, están por encima de los dioses) creadas por el autor que le permiten tratar todos los temas imaginables dentro de un marco histórico fantasioso, retrocediendo en el tiempo a épocas pretéritas destacadas, apareciendo personajes como Shakespeare, Augusto, Marco Polo, o simplemente tratando a personajes del mundo actual y a sus sueños, de cuyo territorio Morfeo es dueño y señor.

Un inframundo con un Lucifer hastiado que desea abandonar su cargo, reminiscencias a Tolkien, un afable gordito que nos recuerda a Chesterton...
Está claro que la principal influencia de Gaiman es la literatura anglosajona, pero resumir todo lo que abarca este cómic sin resultar pesado resultaría tarea imposible, y por ello tiene aún más valor que él lo consiga sin aparente esfuerzo en 75 números. Si bien sus múltiples dibujantes no hacen un trabajo intachable, también es cierto que esta decisión de cambiar en cada arco argumental se ajusta muy bien al concepto del título, pues los sueños son volubles y dependen de cada soñador.

Si solo tuviese que quedarme con uno de todos los de la lista, sería este.



Fábulas
Aquí vemos al simpático y bienhechor Lobo Feroz sirviéndose una copa.
Ideado por el guionista Bill Willingham, también para el sello Vertigo, recoge el testigo de The Sandman en cuanto a historias de corte fantástico, en este caso de forma mucho más amena pero no por ello menos interesante.

En un mundo donde las fábulas de los cuentos clásicos han sido desterradas por El Adversario y se han visto obligadas a emigrar a nuestra realidad cotidiana, nos situamos en un distrito de Nueva York dentro de la piel de personajes como Lobo Feroz ejerciendo de sheriff, Blancanieves como teniente de alcalde, Pinocho como un niño frustrado por no poder tener relaciones sexuales o Ricitos de Oro como una marxista asesina. Aquellas fábulas que no pueden pagarse los hechizos para vivir en la ciudad viven en la granja a las afueras, lo que les hace sentirse encarcelados. Todos añoran sus tierras natales, y la amenaza de un ataque de El Adversario siempre susurra detrás de la oreja...

Hay quien dice que a partir del número 75 pierde fuelle al cerrarse la trama que servia de leitmotiv, pero no lo creo, solo sufre algún que otro ligero altibajo en sus 150 números. El principal dibujante es Mark Buckingham, cuyo estilo detallado pero con un ligero tono cartoon, con unos diseños de animales espléndidos, hubiese sido ideal para la obra citada anteriormente.

Además, tiene las mejores portadas de la historia del cómic (los cuadros de mi habitación me dan la razón mientras escribo estas líneas) obra de James Jean (durante la mitad de la obra):

Lindo minimo.

The Walking Dead

Rick y los suyos preparándose para lo peor.
Se trata de la única serie de este top que no está finalizada. A pesar de llevar a día de hoy 140 números, los acontecimientos más interesantes están sucediendo pasado el ecuador de la historia (para haceros a una idea, la serie de televisión va por el equivalente al número 75), y su final aún no se deja entrever, lo cual dice mucho a su favor.

Aunque mañana mismo se muriese su guionista, Robert Kirkman, la obra quedaría perfectamente hilada, pues como muchas veces ha confesado, lo de menos son los zombies, lo verdaderamente importante es la supervivencia de un grupo de personas y ver como se resquebrajan (o no) su valores mientras se adaptan a un nuevo entorno y crean sociedades. 
Por tanto, la vida siempre encuentra un resquicio por el que brotar, con nuevos personajes y circunstancias del día a día, solo que aquí las condiciones para que esto suceda son mucho más interesantes.

Basta decir que es infinitamente superior a la serie de televisión (cuyos aciertos se deben al cómic, y los desaciertos van por cuenta propia, entre ellos la censura o ese insoportable joven que es Carl Grimes). El dibujo en blanco y negro de Charlie Adlard, a pesar de unos inicios titubeantes tras incorporarse en el número 7, mejora notablemente y se ajusta a la temática sombría de la obra, con un fuerte contraste que aumenta el impacto de las viñetas. 


Monster


Tenma apuntando a Johan.

Resumen corto: el mejor manga que he leído.
Resumen largo: trata sobre doctor japonés Kenzo Tenma afincado en Alemania, que por derroteros del destino salva a un muchachito llamado Johan de una muerte segura, perdiendo en el proceso el favor de su jefe (por no atender antes a quien él quería) y a la hija de este (que era su prometida). 

La cosa se complica cuando Johan crece y se desvela como un asesino en serie. En ese momento Tenma se siente culpable por haberle salvado y como un inspector muy insistente le echa la culpa de los crímenes, se ve obligado a huir, 
y condicionado a asesinarle según su estricto código moral japonés, mientras que la hermana gemela de Johan trata de impedírselo para cometer el asesinato ella misma. Todo esto mientras exnovias borrachas, antiguos pacientes de orfanatos sin capacidad de sentir, niños maltratados, emigrantes turcos estigmatizados por la sociedad, grupos neonazis que ven a Johan como un nuevo mesías se entrecruzan por la trama. El dibujo por otra parte es soberbio, muy detalado y realista, obra junto con el guión de Naoki Urasawa

Si os parece un culebrón estaréis en lo cierto, pero muy bien llevado, como en su otra obra cumbre, 20th Century Boys. Son nueve tomos en edición Kanzenban (más grande de lo habitual en manga y algunas páginas a color).


Ikkyu

Todo un referente ideológico.

Monje Zen nacido en 1394, hijo ilegítimo del emperador Go-Komatsu, fue declarado abiertamente putero, mendigo, suicida frustrado (por la pena ante la muerte de su maestro), gran poeta y borracho. Se enamoró de una cantante ciega y fue abad en sus últimos años, muriendo a causa de un resfriado en 1481.

Ese fue Ikkyu, y aunque todo lo expuesto fuese mentira, seguiría siendo una de las personalidades más excéntricas y adelantadas a su tiempo de la historia de su país. Este manga de corte bibliográfico de Hisashi Sakaguchi (muerto prematuramente a los 49 años) fue su última obra, por la que será recordado.

Muy apropiada para neófitos al medio, con un dibujo detallado de trazo fino, con múltiples anotaciones explicativas en los márgenes, al mismo tiempo divertida y entrañable, con reflexiones profundas diseminadas por toda la obra, no carece tampoco de acción y samuráis en sus 1200 páginas.
Editada por la desaparecida Glenat en cuatro tomos Kanzeban, publicada dos veces, la adquirí de saldo al irrisorio precio de 15 euros; una vergüenza que no encuentre su público mientras la mediocridad inunda las estanterías de las tiendas.

Si podéis haceros con ella no lo dudéis, un verdadero seinen al nivel del maestro Osamu Tezuka, pero con un dibujo mucho más vistoso.


Tekkon Kinkreet

Blanco y Negro admirando las vistas.

Tekkon Kinkreet es como una jodida descarga eléctrica directa al interior de vuestras vísceras. Por el camino, mientras atraviesa piel y órganos, dejará un regusto amargo, no entenderéis que esta sucediendo, a veces pensaréis que la mejor opción es desfallecer, que este hijo bastardo del Moebius más alucinado no merece vuestra atención, pero estaréis equivocados. Ha creado algo nuevo, ha cogido sus influencias y las ha depositado en una pareja de huerfanitos callejeros llamados Blanco y Negro cuya única opción en la vida es luchar y ser más salvajes que el mundo de yakuzas y policías corruptos que les rodea, y oh, aquí viene lo fuerte, han cometido el pecado de disfrutar con ello.

Taiyou Matsumoto es el afamado mangaka autor de la obra, de trazo grueso y perspectivas imposibles, disponible en un tomo unitario de unas 600, a tamaño de album europeo y con un póster a color despegable; actualmente está serializando Takemitsu Zamurai y Ping Pong (cuyo anime recomiendo, es corto y os sorprenderá lo bien llevada que esta una historia aparentemente tan sencilla).

La película dirigida por Michael Arias también merece mucho la pena, no solo por su animación portentosa, del estudio Studio 4ºC, si no por la cuidada traslación que hace de la esencia de la obra.


Akira


Kaneda arreglando su moto.

Intentar decir algo nuevo del manga más afamado de la historia fuera de Japón, gracias a una película que no le hace justicia (por solo adaptar dos de los seis tomos de la obra e improvisar un final) y a un coloreado de Steve Oliff que junto a unas viñetas invertidas permitieron acercar el género a un público acostumbrado a los superhéroes de Marvel y DC, es imposible. 

Aún así, podemos resumir la historia en una rivalidad entre dos antiguos amigos, Kaneda y Tetsuo, delincuentes juveniles de un futuro apocalíptico (tras la destrucción de Tokio en la Tercera Guerra Mundial) que solo piensan en drogarse y conducir sus motos... hasta que un día Tetsuo se cruza en la carretera a un niño fantasmal con aspecto de viejo y del encontronazo empieza a experimentar unos cambios que le convertirán en la nueva amenaza del planeta, colaborando en la liberación de Akira, el anterior niño prodigio que colapsó sus poderes psíquicos hasta casi destruirlo todo.

Cultos a Akira, militares abusivos, científicos irresponsables, templos de salvamento, grupos de resistencia, espectaculares escenas de acción y destrucción, pastillas como el único método para mitigar el sufrimiento de unos niños modificados de aspecto perturbador, un dinamismo en las viñetas como nadie a sido capaz de igualar, escenas de humor chocante, personajes carismáticos, rivalidades, celos, historia amorosa inclusive nada empalagosa, con tomos en los que desaparece el principal protagonista y no sólo no pierde interés, gana enteros. 

Todo esto ofrece Katsuhiro Otomo en la que es su obra cumbre, que incapaz de superarse, en los últimos años ha centrado su carrera en el mundo de la animación.


Adolf

Toge nos contará la historia de los tres Adolf.

Ya tocaba mencionar al Dios del manga, Osamu Tezuka considerado casi con unanimidad el creador del género (aunque esto no sea cierto, sí lo popularizó) con obras infantiles como Astroboy y adultas de gran calidad como El libro de los insectos humanos, Buda o Fénix

En España seguramente su obra más conocida sea esta, y al igual que Akira, su lectura esta invertida para facilitar su lectura a los profanos. Sin embargo, aquí la traslación de las viñetas no está tan bien conseguida, creando un efecto algo extraño en las perspectivas y en la dirección a la que miran los personajes. Aún con esta lacra, se trata de un manga de gran calidad, Tezuka es un maestro absoluto a la hora de aportar ritmo a sus obras, y si bien su dibujo (influenciado por Walt Disney) es el peor de todos los que vamos a ver en esta lista, pronto te acostumbras a él y ni se nota. 

La historia nos cuenta la vida de tres Adolf: la de un par de amigos, Adolf Kamil (judío exiliado en Japón) y Adolf Kauffmann (de ascendencia alemana y japonesa), junto con la de Adolf Hitler sirviendo como telón de fondo. El
reportero Toge será el encargado de contarnos su enfrentamiento y enemistad tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, así como la supuesta sangre judía que corre por las venas de Hitler en este thriller de gran nivel. 


Barrio lejano

El protagonista no tenía ni ide ade lo que le depararía al bajar de aquel tren.

Jiro Taniguchi se dedica al cómic de autor, con lectura occidentalizada para facilitar su acceso a otros mercados y un dibujo muy realista que pretende reflejar un Japón fácilmente reconocible. Sus obras giran en torno a problemas familiares, gente meditativa con historias costumbristas influenciadas por el cine de Yasujiro Ozu, pero aderezadas a menudo con algún componente fantasioso (lo que viene denominándose realismo mágico) que les da un giro de tuerca, como sucede en esta obra, Barrio lejano.

Aquí, el protagonista es un oficinista de clase media que por un motivo desconocido queda dormido en un tren camino a su ciudad natal, la cual no ha visitado en muchos años. Al llegar, decide darse un paseo y observa lo mucho que ha cambiado todo desde sus recuerdos de infancia, y mientras visita la tumba de un familiar cae inconsciente. 
Cuando se despierta, ha adquirido el aspecto que tenía en la escuela secundaria, pues ha retrocedido en el tiempo, y ahora que sabe cómo será su vida de adulto, va a poder tomar las decisiones adecuadas que no tomó en su momento. La chica que siempre le atrajo pero a quien no se atrevió a hablar, la escuela en la que no ponía todo su empeño por aprender, y sobretodo el padre ausente, que inexplicablemente un día despareció. 

Al final todo se convierte en una cruzada para tratar de recuperar a su padre y poder entenderle, mientras se ve reflejado en él, percatándose de las cosas que está haciendo mal con la familia que ha creado. Una obra emotiva que te trastoca por dentro y que pide a gritos una adptación cinematográfica. 

Obras destacadas de este autor serían Cielos radiantes y El almanaque de mi padre, pero cualquiera está bien; si hay que ponerle algún pero este sería la poca variedad de rostros entre unas y otras. 


Sin City

Ese bastardo amarillo...














                                                                                                
Llegamos a uno de los pesos pesados del cómic USA, Frank Miller, que no podía faltar en esta lista y en cualquiera con un poco de criterio. Títulos como Ronin o 300 en los que hace de autor completo me dan la razón, pero si su dibujo peculiar se os atraganta, siempre podéis leer las dos mejores historias de superhéroes ideadas para las dos grandes casas: dígase El regreso del caballero oscuro para el Batman de DC y Born Again para el Daredevil de Marvel. 

Reconozco que a mí tampoco me entusiasma su arte gráfico, pero lo que no admito es que nadie critique el dibujo de Sin City. Una jodida maravilla, sin más. Y si pierde factor sorpresa en sucesivas historias... que se le va a hacer, de eso nadie tiene la culpa. El contraste es tan fuerte que cuando aparece una pizca de color amarillo o rojo el efecto es demencial

Influenciado por las novelas pulp de detectives más tópicas, crea un universo, el de Basin City, tan peculiar como podrido y amoral, en donde la violencia extrema contrasta con pequeños oasis de belleza en forma de buenos sentimientos. Pero estos solo delatan debilidad, y las consecuencias de dejarse llevar por ellos suelen ser nefastas. 

Recomiendo la edición del primer tomo unitario de Norma, contiene cuatro de las mejores historias en 800 páginas (tres de ellas son las que conforman la estupenda película de Robert Rodríguez)
En cambio el segundo tomo, de iguales proporciones, es más prescindible, al estar formado por historias cortas y alguna saga menor. 



V de Vendetta

El 5 de Noviembre...

Y si de pesos pesados de la industria va la cosa, aquí llega el mayor de todos ellos, el psicomago inglés favorito de todos los niños, el barbudo más cabezota e irreverente jamás conocido, el Cervantes... que digo, el Don Quijote del mundillo, con todos ustedes Alan Moore

Padrino artistico de Neil Gaiman (nunca está de más agradecérselo), esta fue una de sus primeras grandes obras. Si la he elegido en lugar de otras que adoro y que entrarían perfectamente en este top (no quería que acaparase media lista) se debe primero a su gran carga política (que por desgracia aún sigue de plena actualidad), y al mal uso que han hecho de sus símbolos, vanalizando la máscara como una careta para carnavales y con una película correcta en lo visual pero que trastoca el mensaje (anarquía no es lo mismo que democracia en un sistema capitalista, gracias). 

La historia nos cuenta como un anónimo salvador rescata de las garras de la
policía corrupta a una joven obligada a prostituirse para comer, que está a punto de ser violada. Después la lleva a admirar como vuela por los aires el palacio de justicia de Londres, mientras nos va contando sus ideas y la forma que tiene de enfrentarse a un gobierno dictatorial y fascista. 
Capítulos como el del piano o toda la escena final, junto a padres de la iglesia pedófilos, argucias en las altas esferas de poder para conservar sus nichos de comodidad, simulacros de campos de concentración, y el misterioso pasado de V van formando una aleación que da lugar a una obra imperecedera y necesaria. 

Termino disculpándome por no incluir Watchmen y From Hell por los motivos
a los que ya he aludido antes. 


En Incal

Si abres un tomo y ves un mundo repleto de mujeres con el rosto del protagonista, sabrás que estás leyendo El Incal.

Reconozco que Jean Giraud, también conocido como Moebius, es un autor al que admiro muchísimo como dibujante, figura clave de la bande dessinée (cómic franco-belga), pero que como guionista no me entusiasma. 
Por suerte aquí le tenemos junto con el otro enfant terrible del cómic, Alejandro Jodorowsky, el psicomago más odiado por los niños, ejerciendo de alucinado guionista.

John Difool es el héroe de esta historia de ciencia ficción. Y digo héroe de forma jocosa, porque se trata de un pendenciero estafador y buscavidas que solo busca su beneficio económico mientras ejerce de investigador privado.
De caracter huraño, solo por la mera casualidad y la visión metafísica de Jodorowsky sobre la iluminación, le veremos cumplir buenas acciones.

No me preguntéis que ocurre al final de la obra, solo dejaos llevar. En su periplo junto a un supuesto pájaro habrá una revuelta contra la nobleza (que servirá para presentarnos a uno de los personajes de la estupenda saga posterior La casta de los Metabarones), visitará el interior de un planeta y tendrá que procrear con una reina alienígena en un hormiguero gigante para evitar una guerra intergaláctica.

Otras obras destacadas de Moebius serían Los ojos del gato y Arzac.


Persépolis

Juro que no está tan mal dibujado como parece.

                                                                                                        
Bien, al fin llegamos. He tenido muchas dudas sobre si incluir a Persépolis en esta lista. Es muy conocida, en cualquier tienda es fácil de encontrar en 20 formatos distintos a cada cual más barato; no he leído nada más de la autora, en verdad no me seducen sus otros títulos; mientras pensaba en cómo decir que este fue el primer cómic que me compraron no infantil, y que seguramente le debo a ello que me animase a leer otros, he caído en que es la única obra de autora femenina en esta lista. Si esto tiene alguna lectura no seré yo quien la haga. 

En fin, Marjane Satrapi nos cuenta de forma autobiográfica (cómo les gusta a los franceses contarnos sus vidas) la historia de Irán, de cómo vivían sus padres con libertad hasta que el sha regresó al poder, de cómo le expulsaron mediante la llamada Revolución Islámica, pero cuyo remedio fue peor que la enfermedad, pues traería una época de represión y asesinatos políticos; y mientras Marjene reflexiona con su abuela de la vida y dialoga con Dios creyéndose una nueva profeta, va creciendo y sus padres deciden enviarla a Francia, donde sufrirá exclusión social, se desencantará con las imposturas de todos esos jóvenes antisistema y conocerá lo que es enamorarse hasta sentirse perdida y resuelta a regresar a su hogar. 

Todo ello con un dibujo muy simple, que concuerda con el principio pues parece obra de la propia niña, pero que por otra parte no queda tan bien al final cuando la autora ya es adulta. Aún así cumple de sobra su función, y nos informa de una realidad social y política que solemos obviar al mismo tiempo que nos entretiene. Tiene una película, dirigida por ella misma y Vincent Paronnaud, que adapta la obra con mucho esmero.


Lupus

Lupus o el nombre más puñetero que puedan ponerte tus padres. 

Lupus es muchas cosas: es el nombre del protagonista, e improvisación a la hora de afrontar una historia en forma de slice of life; reflexión sobre las amistades de juventud que mantenemos por pura inercia y aquel enamoramiento a primera vista que nos vemos obligados a mantener, nos guste o no. 
La paternidad, cuando menos te la esperas; las drogas, cuando te das cuenta de que sólo son una vía de escape para no madurar y afrontar la realidad que te rodea. 

Dice su sinopsis que es ciencia ficción, y viajamos en una nave por el espacio, pero quien se espere aventuras a lo Star Wars que se olvide de este producto. Su dibujo es maravilloso, muy personal, capaz de crear ambientes irreconocibles junto a los paisajes más costumbristas.

Frederik Peeters es un suizo que va camino de convertirse en el mejor historietista europeo de su tiempo, en cada publicación se supera y no parece tener techo. Su Arrugas particular es Píldoras Azules, sobre su relación con una mujer que tiene el virus del SIDA y su hijo, también seropositivo. 

La última de sus obras se llama Aama, ya a todo color, y también es pura ciencia ficción, con influencias de Stanislaw Lem y Ray Bradbury.


El gusto del cloro

Nada que nada...
Seguramente la obra más minimalista de todas: un chaval al que le duele la espalda es mandado por el fisoterapeuta a nadar en una piscina municipal. ¿Apasionante, verdad? Pues sí, con un argumento tan sencillo, unas viñetas casi mudas en las que sentimos el roce del agua en nuestra piel y un protagonista que rápidamente cae prendado por una experta nadadora tenemos una obra sobrecogedora, mi obra francesa favorita y el dibujo mejor resuelto que jamás he visto. 

Cabe destacar la capacidad de conmovernos que posee con unos mimbres tan sencillos, con esos amores imposibles que todos hemos sufrido y ese sentimiento de espera ante una resolución que de incierta nos resulta insoportable. El final sugerente te hace volver a empezar la obra, tratando de descifrar que quiso decir en aquella ocasión bajo el agua.

El autor completo es Bastien Vivès, otras obras suyas destacadas serían Polina (sobre el mundo de la danza) y En sus ojos (todo el cómic narrado desde la mirada subjetiva del protagonista, mientras enfoca a su amada).


David Boring


Con David Boring no te vas a aburrir.

Podría haber elegido casi cualquier otra obra del estadounidense Daniel Clowes, Ghost World es la más famosa, aunque soy más partidario de sus obras modernas como Ice Haven o El rayo de la muerte (probablemente la mejor historia de superhéroes de la historia quitando Watchmen, si no me creéis os reto a leerla).

¿Por qué elegir entonces David Boring? Bueno, para empezar es su obra que más polariza a la gente, muchos la consideran fallida, demasiado inconexa y metaliteraria, las tres partes de su historia se relacionan de una forma un tanta aleatoria, y desde luego no tiene el mejor dibujo de su autor. Narra las desventuras de un muchacho que huyendo de su madre, se muda a la ciudad con su amiga lesbiana para trabajar de guarda de seguridad. Allí aparece su mejor amigo del pueblo, y muere en extrañas circunstancias, teniendo que investigar el caso.

¿Entonces, qué tiene? Pues un análisis de las obsesiones sexuales de una juventud desmotivada, una mezcla entre el surrealismo mas lynchiano de Como un guante de seda forjado en hierro y el sentimiento de abismo ante una edad adulta que lo que tiene por ofrecernos es... basura.

Si te gusta El guardián entre el centeno, léela, tienen mucho en común. Si no, también, porque a mi no me gusta demasiado y aún así puedo releer este cómic una y otra vez sacando cosas nuevas de diferentes niveles de lectura. Para que piquéis, hay una secuencia de viñetas en las que toca la nalga a una chica durante toda la página, cremita, ¿dónde veréis eso, en que medio artístico es posible?



Agujero Negro

Lo que hay que hacer para mojar...

Probablemente la obra que ha motivado esta entrada, Charles Burns en su máximo apogeo.

Una serie de jóvenes en la América de los años 70 sufren unas mutaciones que les deforman el cuerpo de diferentes maneras: bocas en el cuello, colas, bultos, pieles que mudan... Lo único que pueden hacer aquellos con mutaciones poco visibles es aprender a vivir con ello, ocultandoselo al resto de su comunidad. Entre tanto, los menos afortunados decidirán ocultarse en el bosque, de donde ya corren rumores sobre sucesos nada halagüeños. 

Metáfora sobre los cambios que experimentamos en la adolescencia, así como una advertencia del peligro que corremos por el consumo de drogas y por las enfermedades de transmisión sexualnada de esto se dice de forma explícita en la obra, que ni juzga ni moraliza, centrándose en el componente de terror, sufrimiento e inseguridades que asolan a sus protagonistas. 

Con un dibujo de un contraste muy elevado, como ya sucedía en Sin City, aquí no importa que los personajes estén a oscuras, ellos siempre saldrán iluminados mediante claroscuros. Una obra imprescindible de un autor que sirve como referente, y cuya última obra en tres partes (Tóxico, La colmena y Cráneo de azúcar) supone una revisión enfermiza al mundo de Tintín, esta vez a todo color. 


Blankets

La obra moñas que no podía faltar en toda lista.
Un cómic perfecto para regalar, obra unitaria publicada toda en un solo tomo, en su día una apuesta muy arriesgada que a Craig Thompson le salió muy bien (tened en cuenta que durante los años que trabajó en ella no cobró nada, a diferencia de las obras que son serializadas y posteriormente recopiladas en tomos). 

Estamos ante otra historia autobiográfica, en la que Craig nos contará como pasó su infancia peleando con un hermano pequeño con quien no soportaba compartir cama pero cuyos recuerdos atesora ahora de adulto como los mejores momentos de una infancia marcada por los abusos, una juventud solitaria y un miedo a Dios que le trajo muchos quebraderos de cabeza hasta que decidió renunciar a su fe.

La historia de su primer gran amor, la forma en que ella se relaciona con sus hermanos discapacitados, las desconfianzas de unos adultos puritanos, el desencanto ante la distancia insalvable entre dos personas que quieren cosas distintas en momentos distintos y el inevitable "mejor que seamos amigos"... Todo muy tópico, podría decirse, pero él consigue contárnoslo de tal forma que no podamos parar de leer hasta completarlo. 
Y como bien dice, qué bonito es poder contemplar las efímeras huellas de tu paso en la nieve tras de ti.

Igualmente podría haber puesto aquí a Habibi, la cual tardo 7 años en completar y que nos cuenta la historia de amor de una pareja de esclavos, las similitudes entre cristianismo e islamismo y la necesidad de contarnos cuentos a nosotros mismos.



Pobre cabrón


Tronchante a la vez que repulsivo.
Por fin llegamos al primer canadiense de la lista, Joe Matt, un tío que se describe a sí mismo como un obseso del porno y las chicas asiáticas, que solo es capaz de sacar defectos a las mujeres, vago hasta el punto de no hacer nada productivo durante días, mentiroso, chantajista, malhumorado, que mea en una botella para no tener que desplazarse hasta el baño, que se obsesiona con las amigas de su novia y con las novias de sus amigos hasta el punto de utilizar sus vivencias y fantasías eróticas para plasmarlas en esta obra y atenerse así a las consecuencias de encontrárselos por la calle y recibir una paliza.

No sé hasta que punto es real todo lo que cuenta, pero solo por como lo cuenta, con un dibujo esquemático pero efectivo, es una lectura que jamás olvidas, y que dentro de la vorágine de peculiares circunstancias que te describe, nos hace reflexionar sobre temas que a todos nos preocupan, más aún cuando nos vemos reflejados en algunas de sus decisiones más estúpidas.

Destacar la presencia de otros dos grandes autores, Chester Brown y Seth, amigos íntimos de Matt, que intentarán poner un poco de cordura en su vida con consejos muy cabales. 

No quería hablar de precios aquí, pero por 12 míseros euros tenéis esta obra de 180 páginas editada por La Cúpula en formato rústico, un chollo.



Pagando por ello

Puede dar miedo llegar a entender algunas de sus posturas.

El amigo tímido y poco hablador de Joe Matt, Chester Brown, aparece aquí en su propia historia como un hombre de mediana edad ya sin ilusiones con respecto a las relaciones de pareja, y que tras su último fracaso amoroso (sigue viviendo con su ex pareja mientras ella decide meter a otro hombre en casa) a tomado la determinante opción de separar sentimientos y sexo, pues mezclarlos solo le trae dolores de cabeza. 

Y no, no es una decisión improvisada fruto de un berrinche, reflexiona mucho sobre el tema, nos hace participes de ello, como cuando decide acudir al servicio de profesionales, o cuando decide hacerlo público y no esconderse, y mientras leemos las anotaciones que a permitido hacer a Seth durante la obra (en pleno desacuerdo) vemos como el criterio para elegir a las prostitutas va variando, empezando por aquellas que más agrado físico le suponen para terminar recurriendo a factores de selección como el encanto y la personalidad, sintiendo un vacío con unas y no con otras, que al final termina postulando como sentimientos de afecto hacia las personas a las que paga para que mantengan relaciones sexuales con él, pero manteniendo su rechazo ante la idea de amor romántico.

El dibujo es minimalista, frío, sin escenas pornográficas gratuitas, tan solo un análisis casi de carácter antropológico del tema en cuestión. 

Otra historieta recomendable de Brown sería Nunca me has gustado, sobre su juventud y sus problemas de comunicación, algo así como el reverso nada complaciente de Blankets.


Apendice

Manga adulto japones (seinen): Monster, Adolf, Ikkyu, Barrio lejano.

Manga juvenil japonés (shonen): Akira, Tekkon Kinkreet.

Serie USA: The Sandman, Fábulas, The Walking Dead.

Tomos únicos USA: Sin City, V de Vendetta.

Cómics underground USA: David Boring, Agujero Negro, Blankets.

Cómics underground candienses: Pobre cabrón, Pagando por ello.

Cómics europeos (Bande Desinée): El Incal, Persépolis, El gusto del cloro, Lupus.

Ausencias destacadas: Maus, Seconds, El Escultor, Torpe, Los surcos del azar, El Eternauta, Trazo de tiza, El héroe, El arte de volar, Wachtmen, From Hell, La Cosa del Pantano, El regreso del caballero oscuro, Epiléptico: la ascensión del gran mal, La casta de los Metabarones, Fénix, 20th Century Boys, One Piece, Full Metal Alchemist, Fraction, Vagabond, I Am a Hero, Oyasumi Punpun.

3 comentarios:

  1. Fantástica lista. Las tres cuartas partes me parecen buenísimos aunque muchos no los considero los mejores de sus autores. Echo en falta más comic europeo y sudamericano, de gente como Robin Wood o Jean Van-Hamme, por ejemplo, pero es que me gusta más el cómic histórico, de ciencia ficción o de aventuras que el slice of life o el independiente. Me quedo con un par de tu lista que no he leído y que pintan muy bien como Ikkyu y Lupus, aunque lo mismo tiro por Aama que he leído cosas buenas sobre ella. Por cierto, como no está incluida ni mencionada a lo mejor no la has leído o no te ha gustado pero, ¿Conoces SAGA?

    Saludos fremen.

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    1. Gracias por comentar, he pretendido no poner las obras más típicas de quienes me gustan todas las suyas para dar visibilidad a otras.
      Reconozco que de cómic europeo tengo mis lagunas (más que nada por algunos precios prohibitivos, con la nueva tableta se me está abriendo un mundo) aunque ahora estoy conociendo a gente como Joann Sfar que me están gustando mucho; y de comic sudamericano quitando a Jodorowsky, Quino y El Eternauta no conozco apenas autores.
      Apunto los nombres que me dices, y con respecto a Aama esta muy bien, yo estoy esperando a que saquen una edición integral como la de Lupus (aunque recorten algo el tamaño) para comprarlo, pero pueden tardar años.
      Saga me gusta bastante, aunque los últimos números después de cierto suceso entre los padres me parece que están bajando el listón y la trama no va a ninguna parte, pero también puede ser consecuencia de la larga espera entre numero y número, y prefería no meter series inconclusas (excepto TWD y porque la he leído del tirón hace poco).
      Ahora acabo de acordarme de otra obra del autor, The Private Eye, que la he seguido con ganas desde su página web, pero como el último número me decepcionó (no entendí la última viñeta) no pensé mencionarla; y justo ahora estoy leyendo Y el último hombre, voy por el número 40, y aunque me gusta no la metería en un top 20.

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    2. Je, a mí me ha pasado lo mismo con The Private Eye. Me estaba entusiasmando y el último número me dejó un tanto frío, así que tengo pendiente releerla entera y ver si la termino de entender. Y el último hombre me gustó bastante, la verdad pero yo tampoco la metería en el un Top 20.
      El cómic sudamericano tiene joyas increibles pero no es demasiado conocido. Oesthrheld, Robin Wood, Alberto Breccia y Enrique Breccia, Trillo, Horacio Altuna, Mandrafina, Hugo Pratt, Solano López, Muñoz y Sampayo o Juan Giménez tienen grandísimos cómics, eso sí, la mayoría accesibles gracias a la tablet porque encontrar los volúmenes físicos es muy complicado.
      Saludos fremen.

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